Superman regresa (otra vez) ¿Es buena?
Por J. Rolando Solano
Mi papá sí creció con Superman. Vio la película de Christopher Reeve en el cine, y desde entonces lo declaró como su superhéroe favorito. "Creerás que un hombre puede volar" era el eslogan de ese gran estreno de 1978. Cuando tuve edad, también la vi con él en la televisión.
Y ayer, lo llevé junto con mi mamá a ver Superman, la más reciente entrega de DC Studios, bajo el timón experto de James Gunn. Me dijo, saliendo de la sala "está buenísima". Y estoy de acuerdo.
James Gunn ha dedicado gran parte de su carrera a hacer adaptaciones de superhéroes al cine, y se ha vuelto bastante hábil en ello: las tres Guardianes de la Galaxia y El Escuadrón Suicida, además de Peacemaker, le ha dado un expertise impresionante a la hora de representar súper humanos en la gran pantalla. Y se nota en cada frame de esta película.
También se nota su incondicional amor por el personaje, y el respeto con el que trata el material original.
El Superman de Gunn recuerda, quizás más que nunca, a esa versión inocente y cómica de la película de 1978. Abraza el buen humor, los momentos divertidos y el mundo de fantasía de una forma que Snyder deliberadamente evitó con las películas de Henry Cavill.
La trama es sencilla, pero muy efectiva, divertida y llena de giros interesantes. La historia nos sitúa tres años después de que Superman se muestra al mundo, sin volver a contarnos todo el origen otra vez. Pero es hábil para contarla a través del subtexto y el diálogo, sin necesidad de profundizar mucho en ello. Es decir, incluso alguien que jamás haya visto Superman, sabría de dónde viene y cuál es su pasado.
Aquí Clark ya trabaja en el Daily Planet, ya es amigo de Jimmy Olsen, ya conoce a Lois y ya descubrió la Fortaleza de la Soledad. Y es ese aspecto su principal acierto. Se siente como ver una historia que ya empezó, como cuando yo tomé ese viejo volumen apolillado de Superman. Vas entendiendo todo mientras las cosas van sucediendo, pero no es tan complejo como para que te pierdas en los detalles.
Y David Corenswet ES Superman. Y también es Clark Kent, y una mezcla de ambos. Es, sobre todo, un buen hombre, el defensor de los débiles y el que se toma la molestia de rescatar a una ardilla a punto de ser aplastada.
En esta historia Lex Luthor ya está obsesionado con destruir a Superman, es de esas cosas que también asumes sobre la marcha, y vaya que los reflectores se irán hacia Nicholas Hoult por una de las interpretaciones más malévolas del personaje. Aquí Luthor no es sólo una mente maestra: también es un megalómano, un ególatra y no es en absoluto una buena persona. Es violento, amoral y sus motivaciones son realmente oscuras.
En este universo ya existen otros superhéroes, representados por la Justice Gang, y aquí brilla Nathan Fillion (incondicional de Gunn) como Guy Gardner, un Linterna Verde con mucha personalidad. Isabela Merced (que ya vimos en The Last of Us) es Hawkgirl y Edi Gathegi interpreta a Mr. Terrific, un personaje que se roba la pantalla en cada ocasión en donde aparece.
Rachel Brosnahan interpreta a una Lois Lane más orientada a la versión de la reportera implacable, rebelde y con gran temperamento.
Esta versión del mundo de Superman (que a su vez arranca el nuevo universo de DC en el cine) es un cómic hecho película: desde kaijus gigantes hasta pulgas interdimensionales; desde robots ayudantes hasta Krypto, el perro que impregna cada momento de frames listos para viralizarse. Dimensiones de bolsillo, El Salón de la Justicia y La Fortaleza de la Soledad conviven en un panorama internacional que se parece mucho al nuestro: conflictos bélicos entre países potencia y pequeñas resistencias (en una mezcla de Rusia con Israel y Palestina con Ucrania); la redes sociales, las fake news, la derecha ultraconservadora y la manipulación mediática. Todo eso coexiste mientras Superman hace un esfuerzo increíble por ser quien es: alguien que vino a la Tierra a ayudar a los demás.
La hechura de la película es impecable: un CGI con gran calidad, en especial en el diseño de Krypto; un diseño de producción salido de un panel de historietas; imagen y sonido limpio sin artificios. Una edición buena a secas, que pudo haber mejorado el primer acto, que se siente algo concurrido y con demasiada exposición. Y una música a cargo de John Murphy y David Fleming, que busca darle continuidad al legado del legendario John Williams, revitalizando su tema, modernizando sus arreglos y construyendo a partir de él, otro nuevo tema principal, que, si bien no es tan espectacular como el de Williams, le hace buena justicia.
El único pecado que quizás tendría esta nueva entrada en el Universo DC, es que por momentos se siente algo saturada de elementos: personajes, lugares icónicos, criaturas, referencias a muchas historias y geopolítica. Afortunadamente, la maestría del guión de Gunn se empeña constantemente en recordarnos que no es tan importante saber quién es Guy Gardner y por qué es Linterna Verde, sino que la historia trata básicamente de esto: ¿Quién es Superman y por qué nos inspira tanto?
Superman, de James Gunn, es el inicio con el pie derecho de esta fase que DC Studios llamó Dioses y Monstruos. Si todo marcha bien, y la ambición de Warner Bros no se mete en el camino, tendremos por fin un universo bien construido, uno que los fans de DC merecen ya.
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