6 aciertos y desatinos de El Hobbit: La Desolación de Smaug

6 aciertos y desatinos de El Hobbit: La Desolación de Smaug

Por Rol


Tenía rato que no escribía ninguna entrada nueva, y les debo una disculpa a las 5 o 6 personas que leen esto cuando publico. Sin embargo, me he hecho de tiempo para escribir mi análisis sobre El Hobbit: La Desolación de Smaug, segunda parte de la trilogía cinematográfica de Peter Jackson basada en el libro homónimo de J.R.R. Tolkien. Lo escribí basado en 3 aciertos que me parecieron importantes y 3 desatinos que francamente hasta el mejor fan debe aceptar. Cuidado, contiene muchos spoilers.

Desatino #1:
Secuencia final demasiado larga (en serio, demasiado)

Una de las consecuencias de dividir un librito de 300 páginas en tres películas de dos horas cuarenta minutos cada una. No me malentiendan, la mayoría de las inclusiones me fascinaron (especialmente aquellas que sí son mencionadas en El Silmarillion, El Señor de los Anillos o Cuentos Inconclusos), pero hay secuencias que se sienten de más sólo para rellenar, y una de esas es ésta. Smaug se va a atacar Esgaroth pero es detenido por una distracción de los Enanos y Bilbo… se nota forzada a leguas. Esta “distracción” dura como 10 minutos y se siente cansada, complicada, y para serles sincero – y lo dice un fan absoluto de Jackson y Tolkien – desesperante. Enanos corren de un lado a otro jalando palancas y haciendo cosas que uno como espectador no entiende, con un plan tan elaborado como francamente estúpido en su culminación. Esos son diez minutos que pudieron haber cortado.

Desatino #2:
Beorn y el Bosque Negro: demasiado rápido

Nos encontramos ahora con la contraparte, partes largas en el libro que en la película apenas y son momentos fugaces. No olvido que hay fotos de producción donde se ve a los Enanos cargando a Bombur después de caer en el Río envenenado. Cortadas de la edición final… ¿por qué? ¿Por la super escena de Smaug? Mala decisión. Y en menor medida, el Bosque Negro resulta corto… aunque bien representado. Puedo entender que las fiestas de los Elfos fueran eliminadas por ser… bueno… demasiado infantiles, pero aquí es donde la película sufre más por su ritmo. Y ni hablar de la cortísima y poco significativa aparición del poderoso Beorn… me esperaba mucho más de él.

Desatino #3:
Final demasiado tosco

Legolas en su caballo persiguiendo a Bolgo; Gandalf atrapado en una jaula de Dol Guldur, sin ninguna explicación; Tauriel y Kili en su idílico romance… y Bilbo diciendo “¿qué hemos hecho?”. Muy muy tosco el final. Entiendo, por supuesto, que estamos ante el antecedente de la Batalla de los Cinco Ejércitos, pero pareció como si alguien de pronto pusiera stop al reproductor y ahí se quedara la película. No hay reflexión, no hay momento para que espectador se despida de ellos. Pongo un ejemplo, de cómo las cosas pueden resultar mejores: tenemos el final de Las Dos Torres, y para ello haré una breve explicación. El tomo de Tolkien de Las Dos Torres no acaba después de la Batalla del Abismo de Helm (de hecho ocurre a la mitad), sino cuando capturan a Frodo en la torre de Cirith Ungol, después de ser envenenado por Ellalaraña. Sin embargo, por la estructura del libro, Jackson tuvo que convertir la Batalla de Rohan y de los Ents en simultáneas y en el punto climático. Sí, un final creado para el filme, pero se siente perfectamente como final: vemos a Gandalf, Théoden, Aragorn y los demás escudriñando a Mordor, mientras Gandalf habla del futuro; luego, mientras habla, nos trasladamos a Ithilien, donde Frodo y Sam filosofan sobre el heroísmo y Gollum comienza a planear su traición. La cámara sube, breve vistazo a Mordor y fundido a negro… ¡ESE ES UN BUEN FINAL!

Acierto #1
Gandalf y Dol Guldur

Nos encontramos con secuencias que no existen en absoluto en el libro, pero sí en El Silmarillion y otros textos. Empezamos con una excelente adaptación de la reunión original de Gandalf y Thorin en Bree. No pude evitar sonreír al ver la escena con la que abre el filme. Más adelante, vemos la subtrama de Gandalf y Radagast, que aportan el misterio y los momentos de calma al filme, parecido a lo que causaba la trama de Frodo y Sam en la trilogía anterior. Una representación más que atinada de Sauron, que vemos como poco a poco se transforma en el Sauron que todos conocemos. Debo admitir que pensé que vería el ataque a Dol Guldur, y por lo visto eso se reservará para la última parte. Pero en su mayor parte es donde más información obtenemos, y es francamente emocionante ver a Gandalf en acción. Aquí podemos incluir al personaje de Bolgo (que sí existe en el libro, pero apenas es mencionado como comandante de los ejércitos orcos), aunque no parezca ser hijo de Azog.

Acierto #2
Legolas y Tauriel

Fue la más grata sorpresa. No pensé que fuera demasiado bueno, pero me gustó. Vemos un Legolas más altivo, más salvaje (después de todo, está en casa y es algo más joven), y sí, tan letal como siempre. Tauriel es una adición muy interesante a la trama (que carece de personajes femeninos), al darle a Legolas una compañera, y a Kili un romance inesperado. Perfecto para el público que no está demasiado metido en la bibliografía de Tolkien. Además, ver Elfos combatiendo siempre es algo bueno. La inclusión de la Athelas, de la explicación del amor que sienten los Elfos por las estrellas; del chiste sobre Gimli; y sobre todo de la extraordinaria secuencia de acción en los barriles (algo totalmente inesperado para mi) con un Bombur genial y poderoso.

Acierto #3
Smaug

Estamos ante lo mejor de El Hobbit (en serio, de las tres películas, aunque no he visto la última). Smaug el Magnífico, es en verdad magnífico. Todos los apelativos que hace Bilbo son ciertos. Es majestuoso, da miedo, es inteligente, tiene la mejor animación que he visto en años y la extraordinaria y aterradora voz de Benedict Cumberbatch. Estoy además seguro de que es la mejor escena de la película, pues dota al dragón de esa magia propia de los cuentos de hadas, pero que no desentona con la seriedad que la película tiene a diferencia del libro. Es el mejor CGI de las cinco películas creadas hasta la fecha.

Y el bonus: el efecto en el cual el pecho de Smaug se ilumina cuando va a expulsar fuego, es impresionante.

Nos queda un laaargo año para poder ver en cines la última parte de esta historia, pero nos queda el consuelo de poder seguir investigando más y más sobre la historia detrás del legendarium de J.R.R. Tolkien.





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