La evolución televisiva en México: El derecho del consumidor

Por J. Rolando Solano

La inauguración de Río 2016 fue transmitida por Claro Sports, ESPN,
 Fox Sports, y los canales públicos Canal Once y Canal 22.
Solo estos últimos, de televisión abierta.
Hablar de derechos del consumidor en un país como México – y de paso, toda América Latina – es un tema complicado. Y no porque los productos y servicios del mercado latino tengan algo de malo en contraposición con aquellos ofertados en otras economías, sino porque hay un marco generalizado de ilegalidad que llega hasta los cimientos mismos del mercado hispanohablante.

Para exponer el tema de los derechos del consumidor en nuestro país, tomaremos como caso práctico el sector de la radiodifusión y telecomunicación de televisión, tanto abierta como restringida, incluyendo la televisión online. Es un tema candente, toda vez que hoy en día vivimos una época histórica de los medios en México: por un lado, propuestas como Netflix y Claro Video son un serio competidor para los medios masivos tradicionales (léase Televisa y Azteca). Por otro, por primera vez desde que se retransmiten Juegos Olímpicos en México, ni Televisa ni Azteca tendrán la cobertura. A esto le sumamos la crisis de que los equipos Jaguares de Chiapas y Querétaro decidieron aceptar la oferta de Grupo Imagen (la nueva y flamante cadena nacional), y la decisión de Chivas de transmitir sus juegos a través de un canal de internet propio: Chivas TV.

Habiendo dado ya una contextualización del tema, referiremos que la Procuraduría Federal de Consumidor (PROFECO), nos ampara como consumidores a través de siete derechos básicos: al acceso a la información, a la educación (en materia de consumo), a libre elección de productos y servicios, a la seguridad y calidad, a la no discriminación, a la compensación (cuando el bien o servicio no cumpla con lo estipulado), y a la protección por parte de las autoridades.

Hace varios días, PROFECO comunicó que miles de denuncias fueron realizadas en contra de Chivas TV, entre otras cosas, por violar precisamente el derecho a la seguridad y calidad, puesto que el servicio de transmisión de los partidos llevados a cabo en el Estadio Chivas oscilan entre la mala calidad y la detención total de la misma; también investiga una violación al primer derecho, el acceso a la información, pues los consumidores se han quejado de que Chivas TV ha modificado unilateralmente los términos y condiciones del servicio, una vez contratado, sin consultar ni avisar al cliente. Pero esto no es nuevo.

Televisa repetidamente ha violentado los derechos de consumidor a lo largo de su historia. Quizás no lo haga de la misma forma, pero si somos más quisquillosos, encontraremos una serie de problemas en la televisión abierta: mala calidad en los contenidos (programas de ínfima categoría, que coartan también el derecho a la información, a través de sus programas noticiosos y deportivos, así como el derecho a la libre elección). Explicaré a continuación a qué me refiero.

Con derecho a la información no nos referimos al hecho de que tanto la Casa de los Sueños como Televisión Azteca sesguen sus agendas noticiosas y deportivas, sino con el hecho de que deliberadamente nos ocultan información que coarta nuestro derecho a elegir alternativas también.
Un ejemplo: si uno ingresa a la página web de Televisa, en su sección Televisa Deportes, encontraremos los horarios de la programación deportiva bajo el nombre “Agenda TD”. Pues bien, los partidos de fútbol mexicano constantemente cambian de canal horas antes de su inicio, llegando al punto de dejarlos sin transmisión. Incluso, cuando estos partidos no son transmitidos por Televisa (a través de alguno de sus canales, tanto abiertos, como restringidos), pero sí por TV Azteca, deciden colocar un engañoso “Transmisión por SKY”. Esto, a pesar de ser verdad, es engañoso, porque, antes de la alternativa de cable, está la de televisión abierta. Simplemente se decide omitir esta información por motivos comerciales.

Un partido que un día antes aparecía anunciado, por ejemplo, por Gala TV, al día siguiente ya dice “SKY” o “TDN”. Es evidentemente un cambio en los términos y condiciones del servicio de televisión, que, si bien no pagamos directamente, recibimos como consumidores. Lo que es más, violaciones que discriminan por región: los partidos de los Tiburones Rojos de Veracruz, así como de varios equipos en todo el país, no están disponibles en la ciudad local. El famosísimo “bloqueo de señal”.

En cuanto a la libre elección de contenidos, es un tema ambiguo. Por un lado, simplemente podríamos optar por cambiar de canal o bien apagar el aparato. Y sin embargo, otra acepción de elección de contenidos pasa por el siguiente ejemplo: hasta los últimos juegos olímpicos, los de Londres 2012, Televisa controlaba los derechos de retransmisión de la justa. Luego los vendía a TV Azteca, y juntos transmitían los eventos. Sin embargo, la agenda deportiva estaba condicionada por las mismas televisoras. Debíamos ver las competencias qué ellos decidían, en el horario que ellos decidían. Es una cuestión, más que legal, de competencia y calidad.

Hoy el panorama es muy distinto. América Móvil, a través de su plataforma Claro, se ha hecho de los derechos citados. Solo ha vendido la licencia de retransmisión a Fox Sports, ESPN, Canal 22 y Canal Once, y a algunas otras televisoras locales públicas. Y lo ha hecho con un genuino compromiso por ofrecer contenidos de calidad, con una variedad impresionante de modos de verlos, canales y transmisiones simultáneas.

Para ser concreto: según Claro Sports transmitirá los Juegos Olímpicos de Río 2016 a través de cuatro canales disponibles en Dish México, con cuatro transmisiones simultáneas de diferentes eventos deportivos; a través de su plataforma de contenidos OTT (Claro Video), con transmisiones en vivo y bajo demanda; y una aplicación (disponible en Android y iOS), llamada Claro Sports Río 2016, con los mismos contenidos en vivo y bajo demanda, además de noticias, resúmenes de la jornada y otros extras, todo esto totalmente gratis. En total, se transmitirán más de 38 eventos de manera simultánea, con elección multicámara (y opción de 360°) en ciertos eventos, lo que equivale a más de 3,000 horas de transmisión desde Río de Janeiro, Brasil. Algo único en la historia de los medios en nuestro país. Para dar una proporción, en los Mundiales se transmiten 200 horas.


Ésta es una lección de respeto al consumidor con productos de buena calidad multiplataforma en una economía que cada vez aspira más a la virtualidad y la realidad aumentada y menos al concepto de un consumidor pasivo. Es una lección para Jorge Vergara y Chivas TV de cómo se deben transmitir contenidos en línea, fuera de la televisión abierta privada, con la calidad y el costo deseado para las multitudes mexicanas; y es una lección para Televisa y Azteca, en cuanto a calidad y cantidad de contenidos, una seria competencia para la que hasta hoy, había sido una hegemonía totalitaria.

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