#Crítica La [verdadera] Liga de la Justicia de Zack Snyder
Zack Snyder nos presenta su versión original (ligeramente reescrita), de la película que iba a estrenar en 2017, y que terminó refilmando Joss Whedon. A pesar de tener la misma trama, es otra película completamente diferente. A continuación, qué tan diferente es.
En 2016 escribí, después de ver Batman vs. Superman: El origen de la justicia, que dicha película era obra de un director de autor, Zack Snyder. Un hombre que pone la forma por encima del contenido, y que suele dejar el argumento de lado para entregarnos un espectáculo visual sin igual. También dije que no era una película perfecta, pero que era un intento respetable e interesante de lo que el cine de superhéroes podría llegar a ser.
Bueno, aquí estamos, 5 años después, y días después de ver la versión original de Liga de la Justicia, puedo dar dos lecturas al respecto: sí, Snyder se volvió aún más excesivo en su espectáculo visual y el argumento se debilita en sus narrativas. Y sí, ese intento respetable por convertir al subgénero en algo más, aquí alcanza su cenit.
El mundo del DC de Snyder
Definitivamente puedo entender el temor de Warner al entregarle todas las llaves del reino a un solo hombre: existe el riesgo de que su universo quede definido por la visión personal de un solo artista. El director de El Hombre de acero, Batman vs. Superman: El origen de la justicia y Liga de la Justicia se ha convertido en la piedra angular de cómo deben verse y sentirse las películas de DC. Hasta el momento, mientras que Marvel tiene un grupo de directores bien armado con visiones distintas pero compatibles entre sí (los hermanos Russo, Taika Waititi, Peyton Reed, James Gunn y muchos otros), DC solo tiene a uno: Zack Snyder.
Su mundo desaturado, de alto contraste, altamente estilizado, con movimientos de cámara planeados al milímetro y diseño de sonido que nos hace pensar que todo lo que estamos viendo es épico, domina el metraje de más de 4 horas de Liga de la Justicia. Cada fotograma, cada secuencia, es una obra de arte posmoderno. Con un diseño de producción, una fotografía digital y un diseño sonoro precioso que podría aspirar a un premio de la Academia, la película es un deleite para los sentidos de principio a fin.
La decisión del director por mantener el formato IMAX 4:3 en su reproducción en streaming, lejos de ser una floritura o un capricho, resulta indispensable para comprender la escala, el enorme poder que se respira en cada cuadro de la película. Un formato que está hecho para que sientas la energía que estos dioses y semidioses emiten en los puntos climáticos de esta batalla.
Una liga chiquita vs una liga llena de poder
Así podría definir la abismal diferencia entre la versión de Joss Whedon y la que hoy nos atañe. Mientras que el argumento es el mismo, acá, lo importante no es eso, sino el viaje. La versión de Whedon es una película de superhéroes más. Un conflicto básico, y apenas bosquejo de las personalidades de sus héroes. Un Batman que se la pasa haciendo bromas y que es bastante débil, una Wonder Woman que parece no superar un antiguo amor, un Aquaman estereotipado en el clásico bully, un Flash que existe para ser gracioso; y un Cyborg que a nadie le importa y está lleno de clichés raciales. Ah, y un Superman vengativo y por momentos cruel. Esa es la Liga chiquita de Whedon. Veamos como le va a la Liga de Snyder:
Un Batman líder, duro, inteligente y con el humor necesario.
Una Wonder Woman empoderada (en el mejor sentido).
Un Aquaman que lucha contra el deber para con su pueblo.
Un Flash antisocial, pero tremendamente inteligente, hábil, valiente y que comprende sus poderes y sus alcances.
Un Cyborg que es el centro de toda la narrativa: introspectivo, filosófico, el que aporta el lado más humano de la historia.
Un Superman confundido, y, finalmente, hallando su lugar en este mundo (eso sí, siendo fiel a la versión que Snyder hizo de él desde hace años).
Un villano de temer: el cataclismo hecho película
Tanto Steppenwolf como, sobre todo, lo poco que vemos de Darkseid, son villanos completos, que compiten con el Thanos de Infinity War. Con motivaciones, con personalidad, no meros pegotes CGI. Es brutal el poder de ambos, y, en una secuencia maravillosa que me recordó al prólogo de La Comunidad del Anillo, el poder de Darkseid, y también de los dioses de la Tierra, quedó manifiesto. Aunque tengo que admitir que el CGI por momentos peca de caricaturesco, no desentona con el estilo visual del filme. Es más, parece que está hecho a propósito así.
La escala de los enfrentamientos es manifiesta. Aquí sí estamos hablando de la batalla que definirá el futuro de la humanidad. Las inclusiones de elementos como la Ecuación Anti Vida, y la extensión de escenas como el robo de la Mother Box por parte de Steppenwolf, y sobre todo, el final, le dan el peso necesario a cada uno de estos acontecimientos.
Una liga inconclusa pero que prometía: comentarios finales
Todo parece indicar que la secuencia que Snyder filmó hace unos meses (la de Joker y compañía), fue simplemente la oportunidad de avanzar un poco más en lo que el director quería lograr en el resto de la saga, que, parece que tristemente quedará inconclusa. Quedamos muy cerca de ver lo que ocasionó la muerte de Lois, y lo que hizo que Barry viajara al pasado a advertir a Bruce. Nunca lo sabremos. Pero quizás sea mejor así. Añorando lo que podría ser, y nunca fue. Qué mejor final para esta saga bajo la visión de Zack Snyder. Ansío ver qué hará ahora, que tiene Hollywood a sus pies.
*J. Rolando Solano es audiovisual, creador de contenidos de comunicación institucional y marketing y docente universitario.


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