El Día de Star Wars

Por J. Rolando Solano

La primera película de Star Wars que vi en el cine, fue Episodio I: La Amenaza Fantasma. Esto ocurrió en 1999, en ese entonces tenía 12 años. 

Unos años antes, habían reestrenado la saga original remasterizada, en 1997. Yo no había tenido oportunidad de verlas en el cine, pero ya las conocía, y ya era fan, porque mi padre nos compró la trilogía en VHS, aunque eran las versiones originales sin nuevos efectos.

Recuerdo que esas películas iniciaban con una entrevista entre Leonard Maltin (crítico) y George Lucas. Estaba dividida en tres partes, una en cada episodio. Al principio me saltaba eso, me aburría.

Pero con el tiempo, empecé a apreciar esas entrevistas, y aprendí mucho de la saga y de cómo hacer cine de ellas. Hoy sigo atesorando esas películas, aunque no tengo donde reproducirlas. 

Ahora, puedo decir que tengo 29 años de ser fan de Star Wars. Y asistir, 25 años después, al reestreno de Star Wars: Episodio I, fue una experiencia mágica. Me sentí niño otra vez. Y lo amé. Amé ese sentido de comunidad, rodeado de otros adultos que, como yo, tenían 10 o 12 años cuando la vieron por primera vez. De esos adultos que ahora traen a sus parejas, a sus niños, a sus padres, amigos, a compartir con ellos esta historia tan hermosa que es La Guerra de las Galaxias.

La película luce ya vieja, con efectos que no envejecieron bien, con mucho grano, un contraste muy bajo, y una baja resolución. Creo que debió tener una remasterización decente. También la trama ya luce inocente, pasada de moda, porque es producto de la creatividad que Lucas tenía en los 90, en una época menos cínica y divisiva como la que vivimos hoy. 

Pero esa carrera de podracers. La adrenalina de las tomas subjetivas desde la cabina de Anakin. El duelo del destino entre Qui Gon, Obi Wan y Darth Maul; esas bellas estampas de Naboo, Coruscant, la Reina Amidala mirando por la ventana y Anakin despidiéndose de su madre. 

También vi el final de la serie que actualmente estaba viendo: The Bad Batch, una historia animada sobre los clones sobrevivientes que, después de la Guerra de los Clones, se quedaron sin propósito. Me gustó mucho, y me sirvió para entender cómo la franquicia que he seguido por años, se ha transformado y llega a nuevas generaciones y audiencias modernas. 

Star Wars ha cambiando mucho desde su primera película, en 1977. Se ha adaptado a sus tiempos, a la cultura, a los problemas sociales y las preocupaciones de su tiempo. Pero también sigue siendo igual en aquello que a los fans siempre nos ha gustado: la épica, la diversión, los personajes entrañables, el eterno conflicto entre el lado luminoso y el lado oscuro. Entre el bien y el mal. La crítica al poder y el autoritarismo; y la inocencia de ver una historia de espadas, naves espaciales y criaturas de ciencia ficción.

¡Feliz día de Star Wars!

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