¿La última misión de Tom Cruise? Reseña de Misión Imposible: La Sentencia Final

Mission: Impossible — The Final Reckoning' Review: Cruise Falls Short 

Por J. Rolando Solano 

Tom Cruise tiene una cruzada personal. Es un propósito, una misión que sólo él - y algunos cineastas más - han asumido como propia, pero ninguno de ellos (salvo quizás Christopher Nolan y Quentin Tarantino) lo ha tomado tan en serio.

 Esa cruzada es el rescate del cine como escape de masas. Recuerdo haber visto una mesa redonda de The Hollywood Reporter donde Tarantino mencionaba que en el pasado, principios del siglo XX, el cine era un espectáculo pensado para la clase trabajadora. No era un lujo, no era el teatro, la ópera o el ballet, extravagancias que sólo los más ricos se permitían. El cine era un entretenimiento barato que le llegaba a las masas que querían un divertimiento de fin de semana.

Pero tanto las guerras del streaming (con sus naciones Netflix, Disney, HBO y Amazon como campeones), como la pandemia por COVID-19, cambiaron el paradigma del cine para siempre. El cine ya no era esa experiencia colectiva en donde vas a perderte dos horas en una sala oscura con otras cientos de personas. Ahora el cine se veía en tu smart TV, en la sala de tu casa, o, peor aún, en tu móvil en la cama. 

Y esa es la cruzada que ha tenido Tom Cruise desde que estrenó Misión Imposible: Sentencia Mortal en 2023: una defensa honorable por el cine artesanal, construido con expertise técnico, honrando el lenguaje cinematográfico, con las secuencias de acción más arriesgadas que el mundo ha visto jamás en una pantalla. Algo que Netflix no puede hacer, algo que Disney  no quiere hacer.

Con ese estreno, Tom se dio un buen revés. La película no logró sus metas financieras, y pasó más bien como un moderado éxito, rozando el punto de equilibrio, en parte por la necedad de Cruise por estrenar una semana antes de Barbie y Oppenhaimer, y por apostar todo por las salas IMAX.

Ahora, dos años después, Tom y compañía tienen la oportunidad de terminar la historia que iniciaron en la entrega anterior. Misión Imposible: La Sentencia Final no sólo es el cierre de la bilogía que contempla la historia de La Entidad, sino que sirve como clausura de toda la saga hasta el momento.

Christopher McQuarrie hace mancuerna nuevamente en la dirección por quinta vez en la filmografía de el viejo Tom y demuestran juntos que tienen una química para la cámara difícil de igualar hoy en día.

Esta historia sigue la trama iniciada por Sentencia Mortal, en donde una inteligencia artificial conocida como La Entidad, toma consciencia y poco a poco asume el control de las comunicaciones, la información y las operaciones de todos los gobiernos de la Tierra. En la entrega anterior, la conclusión nos llevó a que Ethan Hunt, líder de su equipo de Misión Imposible, se hizo con la llave cruciforme, que permite abrir la bóveda en donde se encuentra el código fuente de dicha IA, después de que ésta "se fusionara" con un sistema de inteligencia que los rusos estaban desarrollando. 

Aquí comienza una carrera contrarreloj, con Hunt siendo perseguido por el gobierno de EEUU, de Rusia, terroristas y prácticamente todo el mundo, para obtener el McGuffin en turno: el código fuente. La Entidad, ahora en control de la información y los medios, es una metáfora muy astuta de nuestra actualidad: las fake news, el uso de la IA para simular cualquier realidad, y el radicalismo político que enfrenta el mundo.

La película hace un esfuerzo por integrar dentro de la trama todo lo que amamos de esta franquicia de treinta años: giros de tuerca, disfraces y máscaras realistas, escapes arriesgados, mucho espionaje con los tropos clásicos y frases como "la misión, sí deseas aceptarla..." y "este mensaje se autodestruirá en 5 segundos".

Pero además, también incluye toda clase de referencias a otras películas de la saga, conectando todo dentro de un contexto de una historia que abarca ocho películas, y, por fin, ofreciendo una continuidad definitiva dentro de la narrativa, que antes era puramente especulativa. Sin ahondar en detalles, la historia trae personajes, elementos y escenas de la historia de toda la franquicia, lo que se siente como un cierre monumental para la historia de Ethan Hunt. Todo se conecta en el contexto de La Entidad.

Regresan viejos conocidos, específicamente Luther (Ving Rhimes), el más antiguo compañero de Hunt; y Benji (Simon Pegg), que está a bordo desde Misión Imposible III (a cargo de J. J. Abrams, y que para muchos, incluyendo Tom,  significó el verdadero inicio del éxito de la saga).

También se incorporan personajes más recientes, como Grace (Hayley Atwell) y Paris (Pom Klementieff). Completa el reparto Greg Tarzan Davis, Esai Morales y Angel Basset, que asume el rol de la Presidente de Estados Unidos.

Todos cumplen con creces, sobre todo Esai Morales, que me sorprende con un villano (el proxy de La Entidad) inhumano, por momentos como clásico personaje antagonista de James Bond. He leído malas críticas de su desempeño, pero yo defiendo ese rol como uno sumamente estereotípico, en una película llena de ellos.

Las acrobacias de Tom Cruise están de regreso, y son un deleite en la pantalla grande: desde entrar a un submarino hundido a cientos de metros bajo el océano ártico, hasta encaramarse en un avión biplano en el aire. Hemos visto proezas de stunts por años de este actor, pero nunca deja de sorprendernos. Hay un compromiso total por crear estas secuencias llenas de desafíos técnicos y mucho amor por el cine de acción tradicional, que este equipo encabezado por su estrella ha montado a lo largo de treinta años.

Mission: Impossible - Final Reckoning's Submarine Stunt Is Its Best Scene  (& Also Its Worst) 

Algo que las películas de Misión Imposible han hecho bien, y que desde hace años es una especie de regla para su guionistas, es que, por muy intrincado sea el plan, por muy compleja y llena de elementos técnicos sea la misión, el guion siempre hace lo posible por explicarnos cada 10 o 15 minutos qué es lo que están haciendo y para qué. Como en estas películas abundan los McGuffins (elementos de la trama que están ahí para detonar la acción), siempre estamos seguros de qué están buscando los personajes y cuál es el objetivo en particular. Como en todas las películas de esta franquicia, básicamente se resume a esto: Hay que obtener una cosa, y esa cosa está en un lugar con un acceso sumamente arriesgado. La cosa en cuestión servirá para combinarla con otra cosa que, cuando estén unidas, destruirá a La Entidad.

 Si bien hay un primer acto algo atropellado (un intento de iniciar la película en "el segundo acto" de este gran argumento), una vez la misión está clara, nos subiremos sin parar en una montaña rusa de emociones con todo tipo de artimañas narrativas que desafían la lógica, pero que divierten muchísimo. Es un espectáculo cinematográfico de principio a fin.

¿Será la última misión de Tom Cruise como Ethan Hunt? Es difícil saberlo, pero me atrevo a asegurar que no. Hay mucha Misión Imposible para rato, pero, lo que sí es verdad, es que esta película se siente como el cierre del primer tomo de estas aventuras. Quizás Ethan regrese, ahora en un rol de mentor, o, incluso, siendo él mismo, el objetivo de la misión. 


 

Comentarios

También tenemos para ti