Super Mario Galaxy: un banquete para los gamers

Por J. Rolando Solano 

Super Mario Galaxy es un festín de referencias no sólo a la franquicia de Super Mario, sino al universo de Nintendo, incluyendo grandes sorpresas en un juego que parece un ¿Dónde está Wally?, pero con los personajes de la empresa nipona. 

Al día de la redacción de esta reseña, la película tiene un deprimente 44% en Rotten Tomatoes en la crítica. Pero la opinión del público es demoledora: 92%. Ya está siendo un récord de taquilla en sus primeras horas. Y esto deja otra vez de manifiesto una tendencia reciente: una "buena" película, es una definición muy diferente para los críticos y para la audiencia. 

Mario, Luigi, Peach y Toad son acompañados ahora por Yoshi, el dinosaurio verde que hizo su primera aparición oficial en Super Mario World. También hace su aparición Bowser Jr., el hijo alejado de Bowser, y por supuesto, Rosalina, la princesa de todos los lumas, sus "hijos".

La trama es un poco más compleja que la película original: Rosalina es secuestrada por Bowser Jr., que, en un intento por impresionar a su padre, será vital para completar sus planes de dominación interplanetaria. Los Lumas (estrellitas, que ya hicieron su aparición en la película anterior), entonces llaman a Peach, de la que han escuchado mucho en los cuentos para dormir que les cuenta Rosalina. Bowser intenta reformarse y ser bondadoso, pero la llegada de su hijo lo pone en un predicamento. 
¿Tiene conveniencias del guión? Muchísimas ¿Agujeros argumentales? Una barbaridad. Pero es un banquete de secuencias y referencias conectadas por un delgado hilo argumental que funciona más como vehículo narrativo para mostrar todas y cada una de las referencias. 

Sin temor a spoilers, acá tendremos desde Fox McCloud, una versión "cool" y "badass" del piloto intrépido; hasta referencias a personajes como Birdo y Wart, los piantas de Super Mario Sunshine, los planetas de Mario Galaxy y hasta dinosaurios de Mario Oddisey. Una montaña rusa para los amantes del fontanero. 

Parece que los directores entendieron que el fandom no quería puras canciones de 80 en montajes cansinos, y ahora Bryan Tyler compone un score más rico, más lleno de sorpresas y más orgánico en su música original.

La animación es deslumbrante, colorida y un deleite visual, y los personajes brillan en las secuencias de acción. 

Podrá no ser una maravilla cinematográfica, su historia es sencilla y no tiene una moraleja tan fuerte como la película anterior, pero vaya que uno se divierte y emociona. Aquí no tenemos escenas conmovedoras tipo Pixar, pero sí mucho amor por los videojuegos.

Ojo: tiene dos escenas poscréditos, la segunda que revela a un nuevo personaje, y que augura otra historia. 

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