The Mandalorian and Grogu ¿Ya nos aburrimos de Star Wars?

Por J. Rolando Solano 

Hace unos años, con referencia al estreno de Black Panther: Wakanda Forever, escribí un ensayo llamado "¿Ya nos aburrimos de los superhéroes?", considerando que en ese entonces ya de empezaba a notar la fatiga del subgénero, con taquillas cada vez más bajas, y miles de series de Marvel (y algunas de DC), llevando a la saturación de contenido.

Hoy, un poco de forma provocativa, presento en la palestra un tema similar, con motivo del regreso de Star Wars al cine: The Mandalorian and Grogu, una película que surge como una continuación cinematográfica a la serie que estrenó en 2020. 

¿Ya nos aburrimos de Star Wars? En este caso, la situación es diferente: la franquicia de Lucasfilm no había tenido un estreno cinematográfico desde la divisiva y controversial El Ascenso de Skywalker, en el lejano 2019. Pero sí que hemos tenido una lista de shows dirigidos al streaming, todos orientados a "olvidar" la trilogía de secuelas, que, aunque fueron un éxito en taquilla, dejaron a muchos con un sabor de boca algo extraño. 
La respuesta corta es que no, no nos hemos aburrido de Star Wars, y la pausa cinematográfica de 7 años fue bastante adecuada para dejar "descansar" la franquicia, concentrándose en expandir el universo a través del streaming. Sin embargo, la forma de regresar obedece más a una estrategia que a una visión creativa.

Y los números lo demuestran. The Mandalorian and Grogu no está teniendo números impresionantes, pero el hecho de que fue bastante económica la tiene muy cerca de generar ganancias. Usando el equipo con el que se graba la serie, el mismo timón creativo, y un reparto discreto donde obviamente destacan Pedro Pascal (en el papel que realmente lo hizo muy famoso, pero en el que se limita a dar voz y a un par de secuencias sin casco, pues el resto del trabajo es de Brendan Wayne y Lateef Crowder), y también Sigourney Weaver, volviendo a lo que le gusta mucho, el scifi. 

La película, por otro lado, es extraña. Se sabe que Jon Favreau y Dave Filoni tenían prevista una cuarta temporada de El Mandaloriano, y Disney básicamente les pidió convertirla en una película. Es por eso que es evidente que se adapta algo que parece pensado para ser un arco narrativo a través de varios episodios: basta descubrir que la película tiene una serie de clímax menores antes del final. 

Para el fan de hueso colorado de Star Wars, es un deleite. Una película que se erige como secuela espiritual de Return of the Jedi, con una trama que retoma la muerte de Jabba El Hutt y lo convierte en la bisagra de un reordenamiento de los bordes exteriores de la galaxia, donde el pivote es el hijo de Jabba, Rotta, que habíamos conocido ya en la película animada The Clone Wars como un bebé. 
Ahí tenemos un mundo bastante rico en criaturas y ambientes, que bebe del gran cúmulo de aliens, planetas y facciones de las que se ha hablado por años en la franquicia. Nadie duda de la calidad técnica, que mezcla CGI con escenarios reales, el volumen LED y un mundo de animatrónicos y marionetas que recuerdan a las producciones de Jim Henson y Phil Tippett. A esto se suma el impresionante apartado musical del tres veces ganador del Óscar, Ludwig Goransson, que regresa como el músico regular de la serie, y nos entrega algunas de las piezas más originales y ambiciosas en años dentro de la franquicia.

Pero para el público masivo, no es una entrada fácil al mundo de Star Wars. Es un personaje bastante secundario en esta galaxia; no salen jedis propiamente (más allá del maravilloso Grogu); y apenas tiene enlaces con personajes más conocidos. La mayoría de ellos presentes más en las series animadas que en el cine. Se echa en falta por ejemplo una aparición de Boba Fett o incluso Luke Skywalker. 

Eso quizás resulta en que para la audiencia más casual, no es precisamente Star Wars en su esplendor. 

Pero para Dave Filoni (flamante nuevo Copresidente y director creativo de Lucasfilm), es una jugada segura: la película hará dinero, y eso la convierte en un éxito, y le permitirá margen de maniobra para las aventuras más audaces, como la próxima Starfighter y la película de Rey. 

The Mandalorian and Grogu apenas y aporta algo al gran entramado de la saga posterior a la caída del Imperio Galáctico, y se siente una aventura pequeña y divertida, más en el tono de aquellas películas de los Ewoks. Quizás el mote de Una historia de Star Wars nunca habría sido mejor usado, si no hubieran abandonado ese plan de antologías que la película de Han Solo terminó por sepultar con su fracaso en taquilla.

Sin embargo, quizás el director Favreau y el guionista Filoni necesitaban pasos de bebé, parecidos a los que Grogu graciosamente hace en la película, para hacer Star Wars relevante otra vez. 

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