De Una Nueva Esperanza a El Despertar de la Fuerza. Análisis (Para los que ya la vieron)
Por J. Rolando Solano
Treinta y ocho años tuvieron que pasar desde el estreno de Star Wars (rebautizada bajo el nombre de Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza en 1981) para que la saga galáctica volviera a sus orígenes.
El siguiente artículo contiene una cantidad enorme de spoilers, por lo tanto, recomiendo que primero el lector vea la película. Ya decidirá si está o no de acuerdo conmigo.
El Despertar de una Esperanza
Es innegable que este nuevo Episodio (el séptimo), tiene fuertes lazos con el primero estrenado en el cine: el cuarto dentro de la cronología interna. La intención de J. J. Abrams era la de regresarle a la saga ese estilo clásico que tuvo en los inicios: uso extensivo de animatrónicos, títeres y disfraces, así como de maquetas a escala, le dan esa sensación. La película no se ve anticuada, en absoluto. El director pudo mezclar correctamente estos elementos setenteros con un mesurado (y dicho sea de paso, tremendamente realista) uso del CGI. Basta observar como conviven personajes como Maz (interpretada por una genial Lupita Nyong'o), completamente animada por computadora mediante performance capture, junto a una serie de individuos en una suerte de cantina tipo Mos Eisley, completamente reales.
La edición, la fotografía (sin los lens flares típicos de Abrams) y el diseño de producción evocan la trilogía original. La música es un punto aparte. Al principio pensé que era un trabajo menor de Williams, pero cuando escucho los temas aislados y revivo las secuencias, me parece simplemente que el veterano compositor regresó a los orígenes también. Dejó los excesos musicales de las precuelas (con inventos exóticos como el uso de sintetizadores y ritmos latinos) y regresó a una partitura emocional, pero sobretodo, misteriosa. Por momentos recuerda a la de El Imperio Contraataca, con un tema para el Primer Orden (y de Kylo Ren), más parecido al usado para el Imperio y Darth Vader en Una Nueva Esperanza que a la conocidísima Marcha Imperial. El nuevo tema de Luke Skywalker, en los segundos finales de la cinta, es lo mejor de todo el score.
Pero el espíritu de Una Nueva Esperanza no termina ahí. En una entrevista realizada a George Lucas hace años, mientras realizaba la trilogía de precuelas, comentó que el argumento "rima", porque los mismos temas se repiten una y otra vez.
El crítico superficial podría ver en esta película, un intento de repetir la fórmula original. Pero no es una repetición cualquiera. Es como la segunda parte de un poema, donde el verso es parecido, pero con elementos incorporados. ¿Por qué? Porque el contexto en el que se desarrolla es totalmente diferente. No hay un Imperio Galáctico opresor y una Alianza Rebelde; más bien dos fuerzas políticas igual de fuertes que luchan por afianzar su dominio en la galaxia.
Creo que la mejor manera de analizar el argumento, es mediante los paralelismo con personajes de la trilogía original:
Rey, la Luke Skywalker de Jakku
Es innegable que Rey tiene un vínculo con los Skywalker, y hay paralelismos con el personaje central de la trilogía original: vive en un planeta desértico, tiene una curiosidad voraz y se encuentra un droide con una misión secreta. Pero en realidad, tiene más de Anakin en su infancia: es pobre (Luke no era precisamente de bajos recursos, era un granjero), tiene facilidad para la tecnología y es aventurera. Cualidades que Luke no tenía de primera instancia. Rey, como dije anteriormente, encuentra un droide - un maravilloso BB-8 - y decide ayudarlo en su misión. Pero, mientras que a Luke le costó trabajo usar la Fuerza, Rey presenta una facilidad natural en su control. Además, fue directamente llamada por Obi Wan, Yoda y compañía, cosa que a Luke no se le presentó hasta varios años después. Podríamos decir que tiene las mejores cualidades de los dos héroes previos: Anakin y Luke Skywalker, si la oscuridad del primero y la inocencia absoluta del segundo.
Finn, el Han Solo más heroico
El ex stormtrooper es un tipo malo que se pasa al bando de los buenos. Bueno, no era malo, pero estaba del lado equivocado de la Galaxia, al igual que Han treinta años atrás. No es cínico, pero es temeroso y al principio no quiere involucrarse. Pero su arco será diferente: parece ser que se enamorará de Rey, y será capaz de todo por ella, con amor incondicional. Es, además, el comic relief, que en esta ocasión es bastante millenial. Es cómico al estilo Marvel o Piratas del Caribe. Este, más que otros personajes, es el pilar que une la vieja guardia con la nueva.
Ben Solo AKA Kylo Ren, el Anakin que todos queríamos
Hay quien dice que Kylo es un villano débil en comparación con Darth Vader. Aquí hay dos elementos: primero, Ben no ha transitado completamente al Lado Oscuro, más bien se debate, al igual que Anakin Skywalker durante los episodios II y III. De hecho, parece que ESTA era la interpretación que debió haberse hecho del elegido en la trilogía previa. Adam Driver se siente realista, cómodo con el papel y nada exagerado. Se puede sentir su conflicto interno.
Segundo: no creo que sea el villano principal de la saga. El villano se revela como el Líder Supremo Snoke, que algunos fans han identificado como Darth Pleagis el Sabio, el maestro de Palpatine, aunque obviamente es una especulación. Un personaje por demás extraño para Star Wars.
Han Solo, el Ben Kenobi sin querer serlo
Harrison Ford dijo que su Solo no sería un mentor a la Obi Wan. Ni un Obi Wan New Age. Pues no es ni lo uno ni lo otro. Pero es mentor. Sabio, pero aventurero como en sus mejores tiempos. Cínico como siempre, pero más mesurado y reflexivo. Desesperado en el fondo por sacar a su hijo de las garras del Lado Oscuro. Temeroso de acercarse a Leia, quien ahora es la líder completa de la Resistencia. Sintió una conexión inmediata con Rey (el llamado de la sangre, creo), y se comportó de modo paternalista con ella. Muere a manos de su hijo, como Kenobi lo haría bajo el sable de su discípulo. El círculo está completo. La muerte de Solo, a diferencia de la de Kenobi, no asegurará que el entrenamiento de Rey quede completo, sino que dará a la joven un sólido argumento para sentir antipatía por Ren, que en última instancia puede conducirla al Lado Oscuro, si no se cuida.
Nuevos personajes: Poe Dameron, una suerte de Wedge más participativo; BB-8 el mejor droide creado desde R2-D2 (olvidemos a R4); Maz, una alienígena llena de secretos y que parece una abuela entrañable.
Sí, ahí están todos: C-3PO con el mismo chiste de El Imperio Contraataca, pero más consciente de su importancia en la Resistencia; Leia, como una preocupada líder que aún siente la Fuerza; R2, que, al igual que su amo, está rodeado de misterio, pues parece que este dúo comparte muchos secretos.
Y ahí está el hijo de Anakin Skywalker, que destruyó la Estrella de la Muerte. Se le ve atormentado, con grandes pesares. Pero también experimentado y sabio. Serio y reflexivo. Parece que sabe mucho más de los que ocurre en la Galaxia que la propia Leia. ¿A dónde fue todo este tiempo? ¿Es Maz su amiga y por qué tenía su sable? ¿Activó a R2 a la distancia usando la Fuerza? ¿Cuáles son los límites de su poder? ¿Es Rey su hija? Luke Skywalker se revela como el personaje realmente importante de esta nueva trilogía: un hombre que ha pasado por mucho y ahora no sabe que hacer a continuación. Esa mirada que comparten Rey y el sabio Jedi, lo es todo. En dos años lo sabremos.
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