Oppenheimer: la obra maestra de Nolan

Por J. Rolando Solano

Oppenheimer es la quintasencia de Christopher Nolan. Una película que en manos de un director promedio sería una biopic más, llena de diálogo y escenas cursis, se convierte en un thriller psicológico bajo la dirección de uno de los cineastas más importantes de lo que va del siglo XXI.

El contraste entre la intimidad de los pensamientos de Robert y la escala enorme de las explosiones que vive tanto en su cabeza, como en la realidad, es apabullante. Ver la película en IMAX es sobrecogedor, la imagen (cuyos efectos fueron realizados sin CGI, e impresionantes bajo la lente de van Hoytema) y el sonido ensordecedor te hacen saltar más de una vez. Llegado el momento cumbre, la emoción es tal, y la atmósfera que Ludwig Gorasson crea a través de la música tan potente, que te sientes dentro del radio de la prueba Trinity.

Si Cillian Murphy, Emily Blunt, Matt Damon y especialmente Robert Downey Jr. no reciben sendas nominaciones al Oscar, ya no entiendo nada. Lo único que me preocupa de que esta sea la obra cumbre de Nolan, es que a partir de ahora, todo será cuesta abajo. Inception será siempre mi película favorita del director, pero Oppenheimer es sin duda su magnus opus.

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