Otro misterio de Hercule Poirot ¿fantasmas?

Por J. Rolando Solano

Kenneth Brannaght se ha hecho ya un nombre en cuanto a adaptaciones de misterios de Agatha Christie se refiere. Desde la divertida Asesinato en el Expreso Oriente, pasando por el rodaje y estreno turbulento de Muerte en el Nilo, se ha convertido en el adaptador oficial de la autora de novelas de detectives. 

Esta entrega, la tercera, nos presenta un cambio significativo de estilo y tono: es un whodoneit, un misterio con un cadáver en toda regla, pero con un twist. Es una película de fantasmas y sustos. Y Brannaght, que de pone detrás de cámara, y frente a ella, como el protagonista, nos demuestra que es capaz de explorar casi cualquier género con su clase y gracia británicas. 

Un cadáver, un grupo de sospechosos encerrados en una mansión "embrujada" y una noche tormentosa, hará las delicias de los que, como yo, nos gusta un buen misterio a la luz de la lámpara de noche. 

Poirot en esta ocasión debe "desenmascarar" a quien considera un fraude: una medium que clama hablar con los muertos. Es invitado a una sesión espiritista por una amiga, y esto es solo el principio, pues un crimen se comete esa misma noche. El mejor detective del mundo deberá iniciar sus listas y descartar sospechoso a sospechoso, mientras duda de su cordura y de existencia de las apariciones.

A Brannaght, tan elegante como siempre, lo acompaña un elenco coral encabezado por Tina Fey, Michelle Yeoh, Jamie Dornan y Kellie Rilley. 

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