¿Puedo hacer lo que yo quiera con Mickey? La realidad de los derechos de autor
El primer minuto del 1 de enero de 2024 marcó una fecha importante para la industria audiovisual y del contenido: Mickey Mouse pasó a ser dominio público, después de vencerse sus derechos de autor (que duraron 95 años). Pero, ¿Qué tan cierto es esto y hasta qué punto es real?
Bueno, en sentido estricto, los derechos que vencieron son los de los cortometrajes Plane Crazy y Steamboat Willie, ambos de 1928, considerados las primeras dos apariciones de Mickey Mouse ante la audiencia. Quizás no conozcas Steamboat Willie, pero sí recuerdas ese famoso logo de Walt Disney Animation Studios, que empezó a ser utilizado a partir de 2007 en las producciones animadas enteramente por los estudios del ratón (para diferenciarlas de Pixar y otros estudios subsidiarios). Bueno, ese intro está basado en una escena de Steamboat Willie. Aquí lo tienes el intro y el cortometraje completo:
El caso es que los derechos de autor en Estados Unidos, y casi en todos lados, protegen las obras creativas, no las marcas. Es decir, películas, libros, poemas, fotografías, pinturas, etc. Y por supuesto, todo lo que contienen. Sin embargo, eso no quiere decir que mañana puedas ponerte a vender playeras de Mickey Mouse y evitar una posible violación de propiedad intelectual. Vamos por partes.
La infame "Acta de Protección de Mickey Mouse", en realidad llamada "Copyright Term Extension Act", impidió en dos ocasiones que los derechos de esos cortos vencieran desde los ochentas. Fue una labor no solo de Disney, sino otros estudios interesados en proteger por más tiempo sus creaciones. Un poco de avaricia corporativa influyó en los legisladores que la aprobaron. Ahora bien, por fin esos derechos han vencido.
Cualquier persona puede usar ese corto como más le convenga, usar sus personajes e incluso transformarlos en algo más, como seguramente has visto por la cantidad de tráilers de películas de terror y videojuegos que se presentaron en los últimos tres días. Sin embargo, hay muchísimas limitantes:
Puedes usar la historia y personajes (tal y como aparecieron), es decir, en blanco y negro, y con un Mickey que no habla, tiene ojitos de puntito y no tiene guantes.
Puedes utilizar ese corto para hacer con él otra cosa, también puedes exhibir ese corto o descargarlo sin riesgo. Ese y el de Plane Crazy.
No puedes usar el nombre de Mickey Mouse completo, no puedes usar los colores que el ratón tuvo después, no puedes darle la voz que tiene en sus siguientes apariciones. Tampoco puedes usar a Pluto, Donald ni a ningún otro personaje aparte de Minnie y Pete (otra vez, tal cual aparecieron en esos cortos).
Es más, tampoco puedes usar la canción ni el silbido característico: ¿Por qué?
Porque además de derechos de autor, esos elementos están protegidos como marcas registradas.
Y es que son cosas diferentes. Las marcas registradas están vigentes mientras su dueño siga actualizando ese registro, y protegen denominaciones de productos y servicios, ¿Qué significa eso? Que ese pequeño TM o MR que aparece al lado del nombre Mickey Mouse representa que ese nombre es la denominación de un conjunto de mercancías, desde libretas hasta camisetas, y obviamente las películas.
La idea es que las marcas puedan protegerse de publicidad engañosa y competencia desleal. Esa es la razón por la que en los comerciales de un producto no puedes usar el logo de la competencia, sólo unos colores y formas sugerentes, pero al límite de lo permitido por la ley.
Entonces no, no puedes vender productos de Disney sin permiso, ni crear un videojuego que se llame algo así como "Mickey Mouse´s Adventures". Inteligentemente, una de las películas que saldrán este año se llama: "Mickey's Mouse Trap". Vean el apóstrofe. Eso se traduciría como "La trampa para ratones de Mickey", y no "La trampa de Mickey Mouse". Inteligente, ¿no?
Bueno, yo les aseguro que la oficina legal de Disney está tranquila, pero lista para lanzarse encima de quien cometa el minúsculo error de pasarse de la raya un poquito.
Ahora bien, ¿Qué tiene de bueno todo esto, además de un grupo de cineastas oportunistas? Pues que la expiración de derechos de autor es positiva para la industria. Estimula la creatividad y expande elementos de la cultura popular para verdaderamente convertirlas en patrimonio social ¿Has notado que muchas ediciones de libros clásicos son muy económicas? Puedes conseguir una copia de Drácula o de La odisea por menos de 50 pesos mexicanos. El que estén libres de derechos, democratiza el conocimiento, y pone a disposición de cualquiera esa obra. En el caso de Homero o Bram Stoker, eso significa que más personas pueden conocer esos clásicos. En el caso del ratón Mickey, una pieza de historia de la animación se ha convertido, desde ya, en parte de la historia de la humanidad.
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